“El
sol invicto”
Cuando pongas los
ojos en el fondo de las tentaciones
Sabrás que tu piel es un
niño encadenado
Con su calendario
corporal marcado por una crúz de soledad inerte
Y lucharás por liberarlo
amando, acariciando otra piel encadenada.
Le saldrán alas a tus
pies de soñador
y el tiempo cotidiano
te parecerá irreal
Día y noche serán la
misma cosa, un contraste de luz y sombra
No querras que tus manos
se detengan a pesar de la jauría humana
De católicos prejuicios
del ayer, de contradicción amarga
Del guardián
culpable y custodiado.
Una serpiente callada y
dulce te dará su veneno para aliviar el dolor.
Cuando pongas los
ojos en el fondo de las tentaciones
Encontrarás tu alma
gemela que amará ciudades queridas y respirará contigo sobre
puentes y luceros.
El exótico
peregrino te guiará ante la oscuridad del misterio
Azul fléxible
Fuerza mística del
mar que no tiene final
Tempos fugit,
abraxas en la salvaje meláncolía de la vida.
Madre, te volviste
memoria y ahora conciencia vital,
plenitud encendida, oasis
Madre, amo el cuerpo de un
hombre azul como Simeón el estilista
Suerte de alquimia con su
libélula a sus espaldas y sus esferas azules en la palma de sus
manos
Al coleccionista, al ritmo
temporal de Sísifo y el espacio verdeazul de su mirada.
La puerta carnal
Mujeres necesidad como una
babosaluna se entregan sin espera
Ciegas de soles y de
estrellas
Danae, es mi
alma reflejada en el lago del destino
Instantánea
fugacidad
La vieja red de
todas nuestras rutas
Y tú estarás allí
cuando mi tiempo se disuelva.
“La
piel del oro”
La conciencia
cósmica heredará tus pasos
Y la cadena genética
de tu pasado
En mil padazos quedadará
restos del buen salvaje
Mil noches sin ti,
Tú y el mar de
fondo
Tú y el ángel, el
recogedor de lágrimas por los caminos
Quizás una transfusión
de sentidos libere aletargado hastío.
Yo me iré con las
pasiones a cuestas cantando la serenata del otoño
Duelen los caracoles que
flotan
Y las líbelulas
encendidas tocando a mi puerta
Dentro de este cuerpo de
hombre consumado
Duelen esta mujer
aflicción, remordimiento, esta mujer reloj
Rosa, sortija, corazón
ardiendo
Colmena de sinergias
Espacios ocultos de
la personalidad que habita, sierpe dulce
Trastocados abismos
La conciencia
cósmica del universo heredará tus pasos por mi piel
El dedo de copérnico
marcará la otra luz del sacrificio
La otra memoria musa,
mariposa,
Transmutación del
equilibrio de mi tiempo por el mundo